• martes, octubre 14, 2008

    El presidente de la comuna

    Desde 1990, la elección municipal de 2008 será la decimocuarta elección general y la quinta de su categoría. En la próxima elección local se disputaran 345 alcaldías que gobernaran las comunas del país durante los próximos 4 años. Las tasas de renovación en las elecciones municipales chilenas son consideradas buenas en una perspectiva comparada. En cada elección local se eligen alrededor de 40% de alcaldes nuevos, mientras que el 60% permanece en su cargo por medio de la re-elección.

    En esta columna me refiero al poder que tienen los alcaldes dentro de sus comunas, de las consecuencias de aquello, y de la cantidad de alcaldes que permanece sucesivamente en el poder a través de los años.

    Las elecciones municipales siempre son trascendentales dado que se elige al representante político más directo y cercano al pueblo. Entender que la elección municipal es la menos importante de todas, es una opinión errónea. Si bien el alcalde no toma las decisiones macro económicas ni guía las políticas nacionales, probablemente sea quien más influya en la vida cotidiana de la gente.

    El alcalde actúa como el jefe político comunal, administrando y representando legalmente la comuna. A su vez, el concejo municipal trabaja como un ente que propone políticas públicas pero que a la vez ejerce un rol fiscalizador frente a las atribuciones ejecutivas del alcalde. Sin embargo el alcalde posee muchos más poderes y facultades que el concejo.

    Jaime Hales, concejal de Ñuñoa, argumenta que “para la ley, el concejal no existe, no tiene poder, ni capacidad alguna. Es el cuerpo el que existe, con la gravedad de que en él no sólo están los que han sido elegidos para eso, sino también el ultrapoderoso alcalde, que propone los temás, preside la estructura, fija la tabla, dirige las sesiones, vota y si se produjera un sorpresivo empate, tiene voto dirimente”.

    El concejo municipal puede hacer poco para bloquear las decisiones del alcalde. Muchas de las decisiones administrativas y de asignación de recursos de las comunas son discrecionales del alcalde y no requieren de aprobación del concejo. Intuitivamente se puede razonar que el sistema de gobierno local nunca fue diseñado para ser administrado por un Concejo Municipal. En cambio fue creado con la intención de concentrar el poder en una sola persona.

    Pero este poder es un arma de doble filo para el alcalde como candidato incumbente. Si el alcalde hace un buen trabajo arrastrará una parte sustancial de gente a preferir su candidatura, en cambio si hace uno más bien malo será castigado sumando votos en contra. Esta lógica, que incluye la posibilidad de perder la elección, lleva a los candidatos a enfrentar la tentación de utilizar sus atribuciones y herramientas para estratégicamente maximizar votos.

    Por ejemplo, un alcalde con sendo poder de presupuesto comunal por un lado tiene la gran responsabilidad de responder a los ciudadanos de su comuna mediante la implementación de políticas publicas eficientes y eficaces, pero por otro lado hace aquello –o al menos parece hacer aquello– con el verdadero trasfondo de maximizar su votación. Como resultado el presupuesto que bien podría haber sido invertido en educación, transporte interurbano o programas de salud comunal, peligra terminar convertido en proyectos políticos populistas con miras a una re-elección.

    Pero la lógica también explica que un alcalde que no hecho un buen trabajo, y se ha guiado por estas lógicas egoístas y mezquinas, no tiene mayor convocatoria de votos. En estos casos las caras nuevas pueden parecer alternativas mucho más atractivas y renovadoras para los votantes.

    Esta situación la podemos observar objetivamente al ver la cantidad de alcaldes que sucesivamente permanece en el poder a través de los años. Si bien una buena parte de los votantes en Chile parece estar optando por gente nueva, la mayoría parece estar contenta con lo que hay. Desde 1992, en cada elección municipal, alrededor de 40% de los alcaldes son nuevos, mientras el 60% restante es re-electo.

    Esto confirma que al fin y al cabo es el soberano voto del pueblo el que vale. Sea el alcalde bueno o malo, son los votos los que deciden. Si la mayoría piensa que el alcalde incumbente es bueno, este seguirá en el poder, de lo contrario entra a la cancha el contendor más fuerte.

    Actualmente hay 40 alcaldes que permanecen en sus cargos desde la primera vez que fueron electos en 1992. Hay 65 alcaldes que permanecen en el poder desde que fueron electos en 1996. Hay 80 alcaldes que permanecen en el poder desde que fueron electos en 2000, y hay 142 alcaldes que fueron electos en 2004, y que en 2008 cumplen 4 años en el poder.

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    lunes, enero 21, 2008

    Candidatos presidenciales en la Concertación.

    Los candidatos presidenciales de la Concertación tradicionalmente han sido figuras electas implícitamente mucho antes de que fueran nombrados, o triunfaran competitivamente a través de una primaria. Por lo menos así lo indica la historia.

    Por ejemplo. Aylwin fue el candidato de la Concertación muchos años antes de la elección de 1989. Si bien Ricardo Lagos era mejor opción y más popular, en ese momento histórico se necesitaba un candidato de consenso para iniciar la transición. Por lo que Lagos renunció a presentarse a primarias, dejándole el camino libre a Aylwin y al primer gobierno de la DC.

    En 1990 Frei había sido electo Senador por Santiago Oriente con la primera mayoría nacional. Esto le daba una ventaja sobre Ricardo Lagos, que había perdido la elección senatorial en Santiago Poniente contra Andrés Zaldívar por un punto.

    Pero a la hora de los “que hubos” para elegir candidatos presidenciales, el éxito que había acumulado Frei desde el congreso, lo llevó a ganar la candidatura por medio de primarias (en contra de Lagos, que había ejercido como Ministro de Educación hasta 1993), que el mismo Lagos había propuesto como mecanismo de selección.

    En 1999 Lagos finalmente obtuvo su oportunidad cuando le ganó en primarias, 71 a 29 porciento, a Andrés Zaldívar, devolviéndole la mano de las elecciones senatoriales de 1990.

    A diferencia de los tres primeros candidatos de la Concertación, Bachelet nunca fue una figura de peso dentro de la coalición. Recién comenzó a surgir como una figura promisoria en el gobierno de Lagos cuando fue nombrada Ministra de Salud, y posteriormente cuando fue la primera mujer en ocupar la cartera de Defensa. Bachelet alcanzó la candidatura de la Concertación, sin pasar por primarias, luego de que Alvear se retirara de la carrera.

    Ahora consideremos los hechos:

    -Aylwin, fue figura emblemática de la DC y de la Concertación durante los años de gobierno militar. Logro ser candidato de consenso, pero por poco escapó de primarias luego de que Lagos se bajara en 1990.

    -Frei tiene el prestigio político elitista que le da su tradición familiar, y desde hace bastantes décadas antes que asumiera la presidencia ya era connotado en los círculos políticos. Fue electo candidato por primarias cuando derrotó a Lagos en 1993.

    - Lagos es prácticamente el ideólogo de la transición y del institucionalismo que existe hoy. Fue electo candidato de la Concertación cuando le ganó en primarias a Andres Zaldívar en 1999.

    Ahora ¿cómo podríamos usar estos datos para identificar el perfil óptimo del candidato de la Concertación? Solo mirando estos antecedentes, podríamos establecer que existe una condición mínima –más no suficiente-, para ser electo candidato.

    (a) Tener una larga e importante trayectoria política.

    (b) Ganar en primarias.

    El único problema con este argumento es que Bachelet no cumple ninguna de las dos condiciones, sin embargo no sólo fue la candidata de la Concertación, sino que además fue electa Presidenta. Por lo que, si sacamos a Bachelet de la parte inicial de esta ecuación, podríamos modificar la hipótesis y proponer que:

    Los candidatos que cumplen las condiciones (a) y (b), no solo resultan electos como candidatos, y posteriormente Presidentes, sino que aseguran que luego de su gobierno vendrá otro de la Concertación.

    Por ejemplo Aylwin, Frei y Lagos cumplen las condiciones (a) y (b), lo que los llevó a ser candidato de la Concertación y además aportaron en que el gobierno que les sucediera cronológicamente también fuera de la Concertación. Es decir, los pre-candidatos que cumplen (a) y (b), no solo son electos Presidentes, sino que además tienden a favorecer la reelección de la Concertación en el poder Ejecutivo.

    Y en cuanto a ésta hipótesis, la podríamos extender, incorporando a Bachelet, y sostener que:

    Si Bachelet lo hace mal (la Concertación pierde en las elecciones presidenciales de 2009), es parcialmente explicable porque no fue la candidata idónea para ser candidato único de la Concertación.

    En cambio, si Bachelet lo hace bien, es decir se elige un nuevo gobierno Concertacionista, prueba que no es necesario tener un candidato con las características (a) y (b), y demuestra que hay no hay un perfil único para ser un candidato doblemente exitoso.

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    martes, diciembre 11, 2007

    Reelección indefinida en los cargos públicos.

    La próxima semana se presentará por primera vez un proyecto de ley que termina con la reelección indefinida de los legisladores. La Comisión de Constitución, Legislación y Justicia, correctamente fundamenta que la reelección indefinida de los legisladores fomenta el clientelismo, pone barreras de entrada demasiado elevadas para gente que no es de la clase política, obstruye la renovación de ideas y limita la aparición de nuevos liderazgos. Bajo estos supuestos podemos decir que el proyecto de ley agrega una incisión democrática a nuestra Constitución Política. La política trata sobre las esferas de poder y sobre cómo se usan estas para optimizar el bien común. Dado que los que buscan el poder, son motivados porque piensan que son ellos mismos los mejores, tratan de permanecer en el poder el máximo de tiempo posible. La reelección indefinida es el mejor mecanismo para este efecto. Actualmente, los legisladores, tanto diputados como senadores pueden ser candidatos a una reelección todas las veces que ellos así lo deseen. Es por eso que desde el retorno de la democracia en 1990, se ha legislado alrededor de esta moción, pero nunca sobre ella. Los legisladores han tratado de restarle importancia a esta ley, dado que los únicos que pierden en ese partido son ellos. Legislar sobre quitarse poder a ellos mismos parece ser más que una respuesta obvia. Ahora, ¿cuáles son los efectos de una mantención indefinida del poder? Primero que nada, la democracia -nuestro sistema político y de gobierno-implica libertad de obrar y de pensar bajo las condiciones que fija la mayoría del pueblo mediante el voto popular. Pero también esta implícito la condición de que una democracia existe cuando los partidos políticos pierden elecciones. Y bajo esas líneas, por ejemplo, es que se establece que el gobierno de Castro en Cuba no es democrático, no existen elecciones, y los partidos políticos son instrumentales y escasos. O por ejemplo el PRI en México, que tuvo el poder desde 1929 hasta 2000. Es decir, tener el poder 71 años podría ser considerado como un régimen poco democrático y manejado por influencias ajenas a la votación popular -dado las características de las elecciones en México durante ese período-. Pero tanto como un presidente, o una coalición logra mantener el poder ininterrumpidamente, también se podría considerar que la duración ilimitada -o extremadamente larga-, de un parlamentario se consagra como un hecho poco democrático. En Chile 22 de los 38 senadores fueron electos en 1990 y aun permanecen en el poder. De los 120 diputados que son electos cada cuatro años, en 2005 solo 43 eran nuevos, es decir 77 permanecían en el poder. Lo mismo sucede en las elecciones para alcaldes. En 2004, de los 345 candidatos solo 41% de los que finalmente fueron electos eran nuevos, el restante se dividía entre alcaldes que cumplían 8, 12 y 16 años consecutivos en el poder. Estos datos nos muestran que más de la mayoría de los candidatos en nuestro país, ya sea en las elecciones legislativas o de alcaldes, ya son rostros conocidos. Que estos políticos se mantengan en su cargo tanto tiempo, limita a la ciudadania de conocer otros candidatos casi por efecto de inercia. Tener a los diputados y senadores, presentes a cada rato en las noticias locales y en la televisión, y mas encima si ya llevan mas de 8 -o 16 en algunos casos-años en el poder, generalmente predispone a la gente a preferir [votar por] "diablo conocido" que "diablo por conocer". Y eso lo saben los que estan en el poder y hacen uso de aquello. Osea bien, no les conviene generarse competencia, sería antinatural infringirse daño. Otro ejemplo de es el caso de los Consejeros Regionales [CORES]. Desde principios de los noventa que se ha hablado de hacer los CORES una entidad elegida democráticamente. De hecho en las últimas dos elecciones presidenciales los candidatos han venido ofreciendo aquello, acentuando más aun este punto en sus campañas regionales. Que los CORES puedan ser electos democráticamente contribuye principalmente a la transparencia, a la probidad y la rendición de cuentas. Además de esto le da peso a los sistemas políticos regionales fortaleciéndolos, los cuales actualmente son opacados por la centralización de decisiones en la Región Metropolitana y la quinta región (por el congreso). Pero el posicionamiento político que le da ser electo popularmente a un CORE es irónicamente lo que lo ha impedido a ser electo popularmente en el pasado. Dado que se transforma en una competencia más para el diputado de la zona. Y es el mismo razonamiento por el cual los legisladores no han querido votar sobre su misma reelección inmediata. Se trata de mantener el poder. Hay una clara señal de mantención de poder en las altas esferas de la política electa con votos. La tasa de reincidencia en el cargo es mucho más de la mitad al hablar de alcaldes, diputados y senadores. La alternancia en el poder es un factor importante al hablar de democracia, si bien a nivel de elecciones presidenciales este esta normalizado a un período por presidente, a nivel de legisladores falta avanzar. Ayudar a limitar las barreras de entrada y aumentar la diversidad indudablemente es un aporte a la democracia. Porque no solo se reduce la posibilidad a que los mismos se repitan el plato, sino que se agrega la posibilidad de que nuevas ideas entren a nuestro sistema político y legislativo. Se puede decir entonces, que es una medida positiva, democrática y progresista para el país.

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    lunes, diciembre 10, 2007

    4 temas importantes para tener en cuenta en las próximas elecciones municipales.

    Últimamente ha habido algo más de pataleta y movimiento en la política nacional de lo que estamos acostumbrados. Cosa que no debe sorprender, dado que la lucha por el poder en la clase dirigencial es impostergable y no tiene horarios. Pero todo este movimiento tiene una razón, siempre tiene una razón. Los movimientos políticos son estrategias constantes donde el ciudadano común solo tiene una opinión, donde puede favorecer o castigar, cada 4 años.

    Por eso no debe sorprender pensar en lo que esta pasando hoy en día para develar lo que nos trae el mañana. Analizar las elecciones que van a ocurrir en 1 año, no es apresurado. Tal vez lo es para predecir resultados, pero nos ayudará a entender cuales son las estrategias que se están adoptando actualmente para enfrentar el futuro. Por lo general los partidos políticos y los candidatos se mueven en base a metas. Y esas metas naturalmente son ganar elecciones.

    Es por ese motivo que tomamos las elecciones municipales del próximo año como centro del debate para describir y analizar algunos de los temas que están ocurriendo actualmente. Primero vamos a revisar lo que significan las elecciones municipales, luego describir como esta cambiando el escenario político en relación con las estrategias y bloques emergentes que ingresan al debate. El tercer punto tiene que ver con cómo la mujer va tener un rol central en esa elección, y finalmente vamos a revisar como la elección municipal se conforma como una radiografía del momento del cual podremos analizar cuales son las principales rutas que deben tomar los dos principales bloques para la elección presidencial de 2009.

    En definitiva, en este artículo abarco desde el bacheletismo-aliancista y el femicidio político hasta Chile Primero y las elecciones presidenciales de 2009, y claro, todo lo entremedio.

    1. Lo que esta en juego.

    -La importancia de la elección municipal.

    Desde 1990, la elección municipal de 2008 será la decimocuarta elección general y la quinta elección de su categoría. Lo cierto es que desde el retorno a la democracia, la Concertación ha ganado todas las elecciones y quiere mantener su dominación. Por otro lado, la derecha necesita sumar votos urgentes para combatir por la presidencia el 2009.

    En la próxima elección municipal se disputaran 345 alcaldías en 346 municipios que gobernaran las comunas del país durante los próximos 4 años.

    Las elecciones municipales siempre son importantes dado que se elige el representante político más directo y cercano al pueblo. Entender que el alcalde es la autoridad electa menos importante, es una opinión errónea. Si bien el alcalde no toma las decisiones macro económicas ni guía las políticas nacionales, es factible que sea una gran influencia en la vida diaria de los ciudadanos, dado que dentro de la comuna este tiene un poder más colosal que el mismo presidente dentro del país. Pero esto es un arma de doble filo. Ya que si este hace un buen trabajo, seguramente llevará a muchos votantes a preferir su coalición, en cambio si hace uno más bien malo, sumará votos en contra. Trama que no solo es importante para su reelección, si no que tendrá efectos en la elección presidencial. Es decir, quien gane las elecciones municipales será quien este provocando mayor impacto y simpatía en los votantes de esa comuna, cuestión importante cuando solo queda un año para las elecciones presidenciales.

    -La elección municipal 2004.

    En las elecciones municipales pasadas, en 2004, del total de 345 alcaldías en disputa, la Concertación se adjudico 203, la derecha 104, los independientes 32 y solo 6 fueron para el resto de las listas. Por los datos podemos decir que la victoria de la Concertación fue aplastante: dobló a la derecha en alcaldes electos. El resto de los partidos no tuvieron mayor influencia, salvo en aquellas comunas que eligieron alcaldes independientes, que por lo general son personeros que llevan más de un período en el poder y suelen estar ligados a su comuna a través de factores más bien lejanos a las formas tradicionales (partido político-ciudadano).

    - Lo que significa ganar una elección municipal a un año de las elecciones presidenciales.

    A uno año de las elecciones municipales la Concertación va querer repetir su victoria electoral en los municipios y la Alianza naturalmente va querer mejorar su rendimiento.

    Luego de una serie de fallas en el área de políticas implementadas la Concertación no tiene cabida para más errores que la debiliten en la visión de los votantes, dado que perder las elecciones municipales, sería catastrófico. El votante va elegir castigar a la Concertación en las urnas si ésta no logra mostrar que es una coalición sólida y que los problemas pasados se deben a trivialidades más que a conflictos de gobernabilidad.

    En cambio la derecha va querer puntualizar que la Concertación tiene problemas fondo, de forma, de raíz y que además esta desgastada. Va enfatizar en el apartamiento ideológico de sus facciones y desmembración práctica entre los partidos.

    2. El escenario político esta cambiando.

    Al momento de las elecciones la forma más tradicional y común de llegar a los ciudadanos, es por medio de los partidos políticos. Estos son los que canalizan las ideas y finalmente son los responsables de llevarlas a cabo a través de los miembros de sus filas que logran ser electos en algún cargo.

    Dependiendo de cuantos partidos o colectividades existen dentro del país, la masa electoral puede estar más o menos diversificada, intensificando o haciendo más predecible las elecciones.

    Pero la cantidad no es la única variable que entra en esta ecuación. También es importante la calidad.

    Es ahí donde entra la competitividad. Todos los partidos tratan de maximizar su outcome electoral, por medio de estrategias políticas. La calidad de las estrategias que estos partidos adopten finalmente va a ser las que los lleven a ser exitosos o no en la elección.

    Por ejemplo, como bien han definido, el bacheletismo-aliancista es tan raro como la unión de pokemones con lais, pero tal vez sea una de esas estrategias, que nos recuerdan al viejo adagio – de que el que ríe último, ríe mejor –. O la irrupción del nuevo partido Chile Primero, o las amenazas de fisión de la Democracia Cristiana, son factores que aportan en expandir la fauna electoral – en cantidad—. Como sea, una serie de acontecimientos nuevos están sucediendo. Factores que no podemos dejar de lado para analizar cómo se están posicionando los actores de la clase política y además especular con lo que sucederá en el futuro.

    -El boom de Chile Primero.

    Uno de los temas más importantes es el proyecto de Fernando Flores, Chile Primero. Aunque aun no es un partido político, esta en trámites serlo. Desde el 10 de octubre que se presentaron en el registro electoral para institucionalizarse. Tienen siete meses para juntar 350.000 firmas y tener opción a levantar candidaturas para las elecciones municipales de octubre 2008. Uno de las principales vías que usara Chile Primero es convocar a un grupo de votantes que no esta contento con la Concertación. Como disidencia del oficialismo propone un plano ideológico alejado de la política tradicional invitando a los jóvenes a participar y crear un mundo más participativo. Es por esta misma razón que su segundo gran objetivo será convencer al grupo de votantes no inscritos. Tal como éste naciente grupo pretende atraer a nuevos votantes, los más perjudicados serán los de la Concertación. Una fuga de votantes hacia el nuevo movimiento en las elecciones municipales es peligroso, pero si además se concreta con un buen rendimiento, lo preocupante es lo que pasará con la Concertación en las elecciones presidenciales de 2009.

    -Rol de la DC, quiere llevar candidato propio y necesita peso para aquello.

    Uno de los principales temas que preocupa a la Democracia Cristiana en los próximos años es llevar un candidato presidencial único de la Concertación que pertenezca a sus filas. Ahora, la manera más fácil de lograr aquel objetivo es justificarlo con su desempeño electoral. Ya sabemos que la DC es el partido que más presencia tiene a nivel nacional, pero tendrá que demostrarlo el próximo año, una vez más, para tener un argumento convincente para el resto de los partidos del bloque. En 2004 la DC obtuvo 99 alcaldías de 345, es decir 28,6% del total nacional. Por un lado es inevitable admitir el gran peso que carga la DC dentro de la Concertación. Es más, difícilmente esta coalición sobreviviría sin ella dentro. Pero es importante que en las coaliciones democráticas cada partido resalte y justifique su importancia. No porque un partido sea el que tenga más adeptos y más poder sea el indicado a llevar su propio y único candidato presidencial. Seleccionar un candidato presidencial, sobre todo bajo la ideología democrática de la Concertación, tiene que ver con su creencia y convicción general a que esa será la mejor persona para gobernar el país. Por lo que más que argumentos cuantitativos se necesita uno moral. Una vez aclarado eso, se podrá usar su historia electoral reciente como aval. Es decir, si la DC presenta un buen candidato que represente a todo el sector y argumente a favor de la unidad y además hace un buen papel en las elecciones municipales, será la primera opción para llevar un candidato único el 2009.

    -Partido Radical pide su turno.

    Bajo el liderazgo del ex ministro de justicia y presidente del PRSD, José Antonio Gómez, el Partido Radical también exige llevar su propio candidato. Si bien es el partido más pequeño de la Concertación, este considera que ha llegado su turno. En las elecciones municipales también intentará maximizar su beneficio por medio de ocupar más candidaturas y que sean electos más alcaldes. El problema es que por su condición de ser el partido más pequeño de la colectividad, el resto de los partidos le va pedir que se aleje del conflicto para no dañar el interés mayor. El problema es que el partido radical siempre ha sido un sidekick a los más grandes y ya cree que merece una oportunidad, por lo que si esta petición, de solo aportar con votos, llega a la cúpula y ésta decide omitir esa opinión, habrá fisuras importantes dentro de la Concertación que peligraran la carrera por la presidencia.

    - La derecha a punta de estrategias.

    La derecha no ha logrado todo lo que se ha propuesto. Sigue siendo el segundo. Luego de perder todas las elecciones democráticas desde 1990, se podría decir que están en un muy buen momento para cambiar la historia, dado la baja popularidad del oficialismo. Como oposición han tenido algunas falencias, específicamente en este gobierno. Cosa que necesitara corregir si pretende ganar las próximas elecciones que se avecinan.

    Por ejemplo, un muestra de mala estrategia. En las últimas elecciones, para presidente en 2005, la derecha cometió un error clave. En la primera vuelta, entre Lavín y Piñera sumaron más votos que Bachelet, de haber llevado un candidato, probablemente habrían vencido en primera vuelta. La teoría del heladero nos explica que si hay dos heladeros en una playa y ambos se ubican al centro, cada uno venderá a la mitad de la playa, pero si cada uno se ubica en el primer tercio de la playa, con un pacto de vender hasta una mitad cada uno, basta que un heladero rompa ese trato y ya estará vendiendo a 2/3 de la playa mientras el otro solo venda a 1/3. Es decir, si la derecha habría seguido esta teoría y llevado solamente a Piñera, habrían acaparado los votos de su partido y los de la UDI, dado que estratégicamente ellos votan por el “mal menor”, y conclusivamente venciendo a la Concertación. La seguidilla de divisiones y fisuras entre ambos partidos los llevo a perder esa elección. Si la derecha sigue con esa idea, probablemente sucumbirá nuevamente en las elecciones presidenciales.

    Ahora, la derecha en cuanto a estrategia es un poco más difícil de categorizar que la Concertación, dado que esta última tiene la única tarea de mantener, mientras que la derecha tiene que demostrar, remontar y voltear la situación. Sin embargo, hasta el momento podemos distinguir un par de patrones que nos explica como están actuando. Por ejemplo, la estrategia de Lavín. Como bien han definido, el bacheletismo-aliancista es tan raro como la unión de pokemones con lais pero es una estrategia que posiblemente dará luces verdes. La última encuesta no solo mostró a Lavín con un porcentaje respetable de popularidad, sino que lo ubico de vuelta en el escenario luego de algún tiempo estando ausente. Ahora, Lavín insiste en que no será candidato presidencial, pero su estrategia, cualquiera que sea, ya lo posiciono en el mapa, cosa que muestra que esta dando resultado, y que cuando sea el momento el podrá usar ese poder de influencia dentro de su colectividad. Es decir, la gran pregunta es ¿Cómo va usar eso a su favor y al de su partido a la hora de las elecciones municipales?

    3. Ley de cuotas y femicidio político, el rol de la mujer será clave.

    Hay algo claro. Bachelet no ha logrado concretar todas las promesas que desplegó durante su campaña presidencial. Esto incluye uno de sus proyectos más emblemáticos dado su calidad de mujer. Bachelet prometió paridad de género en su gabinete, cuestión que acabo largo tiempo antes que el fin de su gobierno y mucho antes que de lo que debe haber sido. Si bien algunos insisten en que la paridad no se trata de una ecuación perfecta, sino de una igualdad de oportunidades, la verdad es que no ha logrado posicionar a la mujer en la política en una misma plataforma de poder que el hombre.

    La ley de cuotas llega a ser un nuevo instrumento para combatir el femicidio político. Luego de que la presidenta erróneamente utilizo una estrategia de justificación del mal desempeño que ha tenido el gobierno últimamente con el femicidio político, ahora pretende adoptar una estrategia frontal donde ataca directamente el problema de la supuesta inferioridad política con que se cataloga a la mujer. Esta es por medio de la ley de cuotas, que pretende dar el golpe de gracia en esta materia. Dicha ley no solo se puede concretar como uno de sus proyectos emblemáticos en cuanto al avance que pueden tener las mujeres en la participación democrática, sino que las integraría neta e históricamente al proceso de las elecciones.

    El proyecto de ley de cuotas tiene como objetivo asegurar una mínima cantidad de mujeres candidatas en las próximas elecciones municipales – y en adelante –, tanto como para alcaldes como para concejales. Si se compara la cantidad de hombres que son alcaldes con el de las mujeres, podemos entender porque esto es una importante medida. Del total de alcaldes del país, tan solo 12,4% son mujeres. Pero esto no es culpa de que los votantes no prefieran mujeres. La razón de porque existan tan pocas mujeres electas, radica en la cantidad de mujeres que son candidatas. Del total de candidatos a alcalde solo 16,2% fueron mujeres. Es decir, si la oferta es baja, lógicamente el porcentaje del total de electas, también será bajo. La ley de cuotas define que el mínimo umbral para la candidatura es de 40% de mujeres por lista. Con más mujeres en las boletas electorales es muy probable que veamos más mujeres en las alcaldías.

    Ahora, si bien Bachelet se encuentra en el momento de popularidad más baja, utilizar un antídoto contra el femicidio político no solamente le va servir para aumentar su popularidad, sino que aportara en la inclusión de las mujeres de forma más igualitaria en la política. Incluir a las mujeres en el escenario político es un hecho trascendente. Proponer una ley de mayor inclusión de las mujeres significa importantes puntos a favor para la presidenta en los ojos de la gente. En la política, y en especial en ojos del votante, siempre es bien visto ayudar a las minorías y a los grupos vulnerables. Ahora, dejando de lado la estrategia, el hecho en sí, si bien no va ser lo que caracterice el gobierno de Bachelet, sí va ser un paso importante para la sociedad y la política chilena. Tener mayor igualdad de oportunidades fortifica la democracia.

    4. La elección sirve como fotografía del momento. Bachelet se va querer afirmar, y dependiendo de los resultados electorales los bloques nuevamente se posicionaran.

    Recordemos que más, y mejor que encuestas, las elecciones sirven como fotografía del momento. Quien gane las elecciones municipales tendrá un gran impulso para las presidenciales de 2009. Pero entre ahora y entonces ocurrirán muchas cosas. Sin embargo hay dos factores que se repetirán constantemente y que son tácticas en común para ambas coaliciones. Primero, cada bloque tendrá que probar que son una mejor opción que el otro y segundo, que ambos usaran las elecciones municipales de 2008 para reforzar esa idea.

    -El rol del oficialismo.

    El trabajo de Bachelet ha sido cuestionado ampliamente por la derecha, por sectores de la misma Concertación e incluso por personeros de su propio gobierno. Si bien no se puede negar que ha sido un gobierno mediocre, tampoco podemos establecer que las condiciones para dirigirlo han sido las mejores. Indudablemente se puede observar que ha faltado lealtad de la misma Concertación, para corregir cualquier indicio de ingobernabilidad.

    Pero sin embargo, sean cuales sean las condiciones, es la labor de la Presidenta navegar en contra de todas las corrientes, aun en la tempestad, de la forma más fluida posible. Y en definitiva no ha logrado pasar esa idea. Esta en las manos del gobierno demostrar, de aquí a diciembre de 2009, que la Concertación es la mejor opción para gobernar el país. De lo contrario, los votantes juzgando, y posiblemente desencantados con la labor de Bachelet podrían castigar, poniendo fin a la continuidad y dando paso al cambio.

    -El rol de la oposición.

    El rol de la oposición es algo más complicada analizar —como ya se menciono en el punto 2—, ya que debe no solo demostrar que ellos son una mejor opción, pero deben mostrar que la Concertación se ha convertido en un tanque sin bencina. Es una tarea más ardua de lo que parece. Dado que ser una oposición muy blanda puede dejar entrever la escasa capacidad de liderazgo que podrían ejercer si se les da poder, pero ser una oposición excesivamente dura muestra su exuberante deseo de obtener el poder, actitud que podría ser interpretado como codicia política para los votantes, en cual caso es más probable que sean castigados que premiados con votos.

    El principal rol de la oposición es fiscalizar el trabajo del gobierno. Ahora por su condición de ente representativo de la gente también esta obligado a proponer ideas que sean productivas para el país. Pero ideas que también tácticamente conlleven a estar enfocadas en demostrar que son mejores de las que esta proponiendo el oficialismo y últimamente convencer de que son una mejor opción. Objetivamente hemos visto que la derecha no ha logrado demostrar que son una mejor opción que la Concertación, avalado en las últimas cuatro elecciones presidenciales, las cuales ha perdido. Una razón de esto es su carácter confrontacional y violento a la hora de cumplir su rol.

    Por ejemplo, si Bachelet muestra ingobernabilidad, la vocación natural de la derecha es mostrar esta vulnerabilidad para reducir su popularidad al máximo y mostrarse como una mejor opción. Pero para mostrar esta vulnerabilidad tiene dos opciones: resaltar que la oposición es mejor simplemente porque están hechos de ideas y convicciones de mejor material, o por otro lado, resaltando lo malo y erróneo del oficialismo.

    La derecha ha optado más bien por lo segundo, mostrar a la gente lo malo e ingobernable que esta el país bajo el gobierno de la Concertación. Pero al hacer esto, los que pierden son la gente. Esto porque la derecha no hace bien su trabajo de fiscalizador, dejándose llevar en busca de resultados electorales. En el peor escenario, también es posible que el oficialismo caiga en el juego y que ambos sectores se enfrascan en peleas por el poder en vez de consensos para el bienestar del país. Ahí no gana nadie, ni la gente ni los bloques políticos.

    Para hacerse más atractiva, la derecha debe optar por una solución híbrida, donde aporte al país constructivamente mediante ideas y soluciones a problemas nacionales o específicos, pero a la vez no despreocupe su desempeño electoral. Es decir, el rol de la oposición consiste en fiscalizar al gobierno y proponer ideas constructivas pero tácticamente buscar el poder. Ahora bien, la táctica, errónea por cierto, de la derecha ha sido excesivamente confrontacional mostrando las debilidades del gobierno, lo cual tal vez ha ayudado a bajar la popularidad de la presidenta, pero no ha traído más confianza de la gente en la derecha. Hasta el momento ha sido el propio gobierno el culpable de hundir su popularidad con sus proyectos, como por ejemplo el Transantiago, las negociaciones sobre temas laborales, las reformas a la educación o salud, etc.

    La derecha tal vez puede ayudar a remarcar las cosas malas del gobierno de la Concertación, pero no es la única solución. También debe mostrar unidad y evitar las rencillas entre sus facciones. Deben ser vistos como una opción compacta y real para que la gente se acerque a ella. Solo así podrán concretarse, lo demás es esperar un golpe de suerte.

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